República Checa: El crecimiento económico se ralentiza en el primer trimestre de 2026
El 1T registra el PIB más débil desde el 3T de 2023: El PIB desestacionalizado de la República Checa creció un 0,2% intertrimestral en el primer trimestre, tras el 0,7% del trimestre anterior. La lectura del 1T fue la más débil desde el 3T 2023. En términos interanuales, el PIB desestacionalizado creció un 2,2% en el 1T, tras una expansión del 2,7% en el trimestre anterior, y ligeramente revisado al alza desde la estimación preliminar del 2,1%.
El crecimiento del 1T se ve frenado por la demanda interna y el comercio: En comparación con los datos del periodo anterior, las cifras del primer trimestre empeoraron para el consumo privado (+0,6% en términos intertrimestrales desestacionalizados frente a +1,2% en el cuarto trimestre), el consumo público (-0,3% frente a 0,0% en el cuarto trimestre) y la inversión fija (+2,0% frente a +2,8% en el cuarto trimestre). En cambio, repuntaron las exportaciones de bienes y servicios (+3,8% frente a +0,8% en el 4T) y las importaciones de bienes y servicios (+5,8% frente a +0,6% en el 4T). En consecuencia, la desaceleración se debió al menor impulso de la demanda interna, mientras que el comercio neto restó crecimiento, ya que las importaciones crecieron más deprisa que las exportaciones, debido en gran medida al aumento de las importaciones de energía y de las compras de productos electrónicos y ópticos. Por otro lado, el crecimiento del PIB se vio impulsado por la acumulación de existencias, vinculada a la preocupación de las empresas por el aumento de los costes futuros de los insumos y la energía relacionados con la guerra de Irán.
El crecimiento del PIB en 2026 será inferior al de 2025: Se espera que el crecimiento secuencial del PIB aumente ligeramente en los próximos trimestres, aunque se prevé que el crecimiento de todo el año 2026 siga siendo inferior al de 2025 como consecuencia del menor crecimiento de las exportaciones y del impacto en la demanda interna de la crisis energética de Irán. Dicho esto, el gasto de los hogares debería seguir siendo sólido, respaldado por una inflación próxima al objetivo, la reducción de los impuestos y el aumento de las transferencias sociales; además, se espera que los desembolsos del Fondo de Recuperación y Resistencia de la UE impulsen la actividad inversora.