Argentina: El crecimiento económico se desacelera en el primer trimestre de 2026
Datos del PIB: El PIB de Argentina creció un 0,7 % en términos intertrimestrales ajustados estacionalmente en el primer trimestre, tras un crecimiento del 1,2 % en el trimestre anterior.
Conductores: En comparación con los datos del trimestre anterior, las cifras del primer trimestre registraron un descenso en el consumo privado (+0,8 % intertrimestral, ajustado estacionalmente, frente al +1,1 % del cuarto trimestre), el consumo público (-2,4 % frente al -0,1 % del cuarto trimestre), las exportaciones de bienes y servicios (-3,1 % frente al +5,2 % del cuarto trimestre) y las importaciones de bienes y servicios (-2,5 % frente al +0,4 % del cuarto trimestre). Por el contrario, el dato de la inversión fija mejoró en el primer trimestre (-1,7 % frente al -3,4 % del cuarto trimestre). En términos interanuales, la producción económica creció un 2,3 % en el primer trimestre, tras una expansión del 2,2 % en el trimestre anterior.
Opinión de los panelistas: Al analizar los datos con mayor detalle, Sergio Armella, de Goldman Sachs, afirmó: «El comportamiento de la economía fue mejor de lo esperado en el primer trimestre de 2026, impulsado por el consumo privado y unas exportaciones sólidas. La actividad del sector primario sigue impulsando el crecimiento, mientras que el sector secundario y el sector terciario, más intensivo en mano de obra, se están quedando rezagados. Tanto el PIB real como el consumo privado alcanzaron máximos históricos. La inversión, sin embargo, se mantiene por debajo del nivel que tenía cuando el presidente Milei asumió el cargo y se sitúa cerca de un 20 % por debajo de su máximo de 2017-2018».En cuanto a las perspectivas, los analistas de Itaú Unibanco afirmaron: «Prevemos un crecimiento del PIB del 3,5 % en 2026, impulsado por los sectores primarios, en particular la agricultura, la energía y la minería. El proceso de desinflación en curso y la bajada de los tipos de interés deberían respaldar una recuperación de los ingresos reales y, en consecuencia, del consumo privado. Se prevé que la inversión privada acabe por remontar, aunque las contracciones anuales de las importaciones de bienes de capital sugieren que aún no se ha alcanzado el punto más bajo».