Perú: El crecimiento económico se desacelera en el segundo trimestre de 2026
Datos del PIB: El PIB de Perú creció un 2,6 % en términos interanuales en el segundo trimestre, tras un crecimiento del 3,6 % en el trimestre anterior. El dato del segundo trimestre fue el más débil desde el primer trimestre de 2024. El consumo privado y la inversión fueron los principales motores del crecimiento: el primero, gracias a la solidez del mercado laboral, y el segundo, a unas condiciones crediticias favorables. Sin embargo, las existencias y las exportaciones netas lastraron considerablemente el crecimiento, en un contexto de fuerte auge de las importaciones de bienes de consumo duraderos.
Conductores: En comparación con los datos del trimestre anterior, el indicador del consumo público empeoró en el segundo trimestre (+4,1 % en términos anuales frente al +7,1 % del primer trimestre). Por el contrario, los indicadores mejoraron en el caso del consumo privado (+3,7 % frente al +3,6 % del primer trimestre), la inversión fija (+13,7 % frente al +10,8 % del primer trimestre), las exportaciones de bienes y servicios (+3,1 % frente al +1,2 % del primer trimestre) y las importaciones de bienes y servicios (+12,7 % frente al +11,7 % del primer trimestre).
Opinión de los panelistas: En cuanto a los datos y las perspectivas, Santiago Téllez, de Goldman Sachs, afirmó: «La considerable contracción de las actividades primarias (agricultura y pesca) en mayo y junio —junto con el lastre que ello supuso para la industria de los productos del mar— rompió la hasta entonces sólida dinámica de crecimiento registrada durante 2026, aunque destacamos que la mayoría de las actividades del sector servicios siguen siendo sólidas. De cara al futuro, nuestras perspectivas optimistas para el cobre y, especialmente, el oro —las principales materias primas de exportación del país— deberían respaldar los términos de intercambio y la actividad minera. El consumo de los hogares se beneficiará de la dinámica positiva del mercado laboral. Los anteriores obstáculos derivados de la incertidumbre política deberían disiparse tras la resolución de las elecciones presidenciales y la rápida mejora de la confianza empresarial. El principal riesgo a la baja para la actividad proviene del fenómeno costero de El Niño».